No me gustaria pecar de falsa modestia, pero cuando los modelos lo ponen todo de su parte, el mérito no es del fotógrafo. Este fue el caso de Iria y Juan. Es fácil entender el resultado cuando es tan evidente la complicidad de una pareja. Sólo hay que darles un poco de espacio, dejarlos disfrutar de una tarde de verano en un entorno tranquilo y no estorbar. Asistir a sus miradas o  caricias procurando no romper la magia con el sonido de la máquina. Y yo lo que hice fue…estar alli. Nada mas

 

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